martes, 2 de febrero de 2016

"El paso de una orilla a otra"

Segundo texto de María José Furió, sobre el mismo tema que ayer. Esta vez se trata de una columna publicada por El Trujamán el 16 de diciembre del año pasado.

Alegorías de la traducción (2):
El cuerpo esclavo como texto

La literatura de la esclavitud no busca un orden lógico, dado que la voz de los esclavos rebelados no puede encontrarse en archivos y documentos, «emerge de un limbo entre ficción y autenticidad, y más precisamente como literatura».

El silencio en los archivos occidentales contrasta con lo que Chamoiseau llama «presencias vociferantes» [présences hurlantes] en las Antillas, el eco de la experiencia de los ancestros esclavizados. «La esclavitud es un exilio y como tal el esclavo tiene la obligación de olvidar su lenguaje, rituales y creencias, tiene prohibido un punto de vista subjetivo básicamente porque se le convierte en un objeto». El silenciamiento del esclavo, forzado de múltiples maneras ya desde su embarque, prosigue con castigos tan elocuentes en términos simbólicos como cortarle la lengua al rebelde, al que habla fuera de turno. Las violaciones, las amputaciones, el desmembramiento, todo alude a la fragmentación de la identidad individual y a la imposición del lenguaje del colono, del poder.

El viaje —como la traducción— es el paso de una orilla a otra, donde la identidad del cuerpo cambia, sufre diferentes alteraciones para convertirse en un ser, un texto, diferente. La travesía y el barco negrero inspiran las metáforas del crisol, la matriz, el útero, la gestación y el parto que alumbra a un ser nuevo.

Una cuestión clave es quién es el traductor en esta aventura. En principio, los negros ladinos, que conocían los dialectos hablados por los cautivos, traducían sus palabras, transmitían las órdenes de los capitanes, mercaderes y también de los cirujanos de a bordo. El cirujano, por su parte, era el responsable de la salud del esclavo. Se trataba de someter al cautivo pero sin malograr la ganancia, por lo que los castigos tenían una función ejemplarizante. El cirujano y sus ayudantes determinaban el valor del esclavo y la función que podía desempeñar cada cual —viajaban también mujeres y niños.

Wawn adopta varias teorías de la traducción para sustentar su tesis. Quizá la mejor desarrollada sea la Teoría interpretativa o Teoría del sentido, de Seleskovitch y Lederer, donde equipara las tres fases de la operación de traducir con la «translación» de los esclavos desde su identidad libre a su identidad cautiva, y las resistencias diversas. En una primera fase se «capta el sentido» del texto y el tema; así se examinaba el cuerpo del cautivo tasándolo según su potencial interés dentro del sistema de la trata. El mal traductor, como el cirujano de a bordo, se apropia del texto y desvirtúa su identidad original, transformándolo en una «pieza de Indias». La segunda fase, la desverbalización, es posible porque se considera el mensaje del texto como una invariante no verbal, de modo que el sentido subyace en abstracto bajo las palabras. Este «despiece» del armazón lingüístico permite al mal traductor alterar mucho o del todo el sentido del texto. Así el cuerpo del cautivo ve abstraído su significado original en su entorno nativo, sometido a su destino en la plantación, lugar de «exilios culturales». En la última fase, la reexpresión, el traductor usa su saber lingüístico y experiencia para hallar equivalencias en otro idioma. El cirujano en el puerto decide el valor mercantil de los esclavos y su destino.

Las variadas resistencias a la sumisión son el tema de las narrativas créole, una lengua mestiza formada por la amalgama de dialectos africanos, restos de las lenguas nativas caribeñas anteriores a la colonización europea, y naturalmente de los idiomas europeos y dialectos de los colonos.

Wawn destaca la figura del conteur en la obra de Glissant. En un entorno de colisión de culturas y de jerarquías racistas de poder, el conteur criollo crea un lenguaje propio, rítmico, profuso en onomatopeyas y aliteraciones, que juega con la sintaxis del francés o del inglés. Un habla rica en influencias amerindias, africanas, europeas que se transmitió oralmente, siendo uno de los instrumentos de resistencia más poderosos contra las narrativas opresoras de las naciones colonizadoras al difundir una memoria, un coraje y una historia común a su auditorio.

El origen mestizo de su lenguaje define la narrativa créole, y plantea obstáculos y retos al traductor contemporáneo, una dificultad ya señalada por traductores de otros territorios poscoloniales como el portugués de Brasil. Los textos mestizos son por ello poco rentables dentro de una cultura como la española, apenas familiarizada con las culturas emergentes afrocaribeñas y reticente a aceptar lecturas que discutan su centralidad cultural.


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